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Yoandra Santana P.
Nació en 1973, vive actualmente en su ciudad natal, tiene publicado Diario de Morgana (cuento, 2004) y está recogida en la antología Té con limón (cuento, 2002).
POESIA

EL DESAYUNO

El señor tiene un oído de plata
cuando la voz llega
el bing bang cae al cántaro
Es extraño que sigas
no tiene reloj
su colcha envejece
se ha sentado en los pies del abismo
piensa que la madre es un archivo viejo
que debió cambiar hace mucho
¡Qué le importa si cae la muerte
y si un pez hace ola en el olvido!
Está cansado de mirar almanaques
aplaudirnos las míseras fiestas
de acercarnos el cristal
para bordar trenzas a la lluvia
Los dragones están lejos de su almohada
ya no quiere dictar recetas
se ha enamorado del verdugo
y un largo verano vegeta en el abrigo azul
así un loco cree que vendrá el amor después del amor
mientras recoge smot en las golondrinas
y el todopoderoso
nos lleva el vivo
dobla un enfermo
y una muralla de esperma sobre el agua cae
para que las putas laven sus pañuelos
Dice que somos una escuadra
un martillo
el zapato
se masturba con la guerra
y una oveja pare
un idiota con cruz en lomo
para darte el pan de los días angostos
Orina largamente
cuando bajamos la bandera a media hasta
de tu ofensa construye el dique
que ha de rodar sobre los santos
Está en otro mundo
de equinos silenciosos
con un ejércitos de muertos
fabricando siete noches
para la otredad.



KALÍSPERA

Así venía entre los aires
Como un alo de tristeza perseguida
Y un molusco insaciable adentro
Que de pronto le volteara los escudos.
La ciudad se aprieta a las esquinas
Hay que ver partir a la muerte
Y el canto viejo de una madre
Se oye como un semáforo
Es el maldito tiempo
La cadavérica estatua de bronce que gime
Y un lobo trovador la espera.
Ella vendrá por las líneas difusas
Como un espasmo sigiloso
Ella baratija de polvo encendido
Que masticando el cuajo sangriento andaba
Ella un haz de luz
Que aviva los pasos del infierno.
Y aquel que preña
ese padre insatisfecho
perderá la amante
la niña domingo sin luz
y no habrá pájaros
que quieran tragarles sus ojos
sembrar ovarios adoloridos
no deja pan para los días.
Alondra que se marchita en el espejo
Ya no hay sueños para los infantes
Y no quiero ser el hueco profundo de tu advenimiento
Reconocerme en la caída
reposar los trazos sobre mis curvas antiguas
allá hay charco de luces que se prenden
van de pedazo en hijo las partes
abriendo paso en la tierra.
Los astros danzan con su espalda
Y hay un pozo y unas piernas
Que detendrán el muelle de la sangre
Vienen ya los días oscuros
Quién dejará el zapato para volver
Si te vas de noche fría
Con la panza en el respiro
Quién lloverá las distancias gráficas
Si el fin del comienzo atardece el fílmico absurdo.



DESTINO

El pájaro asoma a la puerta
exhala el humo de los vértigos
(es jesuita)
Dos pordioseros están sobre el escudo
(todo cruje)
con el pico marrón desborda la ausencia
en tu destino el toque fatal
borda la laguna el equilibrio de los pasos
Debes tostar la voz
para que el agravio suene inocente
del cajón salen los gordos cenizos
con el vestuario con has de partir
El pájaro conoce que no tienes señuelo
por eso entra a madurarte el ombligo
(no escapas)
¡Sí la bolsa pesara poco
sí algún enano reconociera la fe en ti!
Pero nada vendrá
a menos que este cobrador de estafas
le sobra espacio para cargarte
y allí frente a tu hueco
extiende sus plumas
traga.


IMPACIENTE

¿Cómo ciega la sombra a la luz?
¿Quién cuida la cien en el olvido?
¿Qué soporte aguantará mi aguacero?
Y sí no abres los gorriones
¿cuál flor sembrará la noche?
Amada que a lo lejos duermes en mi soledad
¿qué perro moribundo envías
ha zafarme de los insectos?
Potro amansado soy
que en el silencio aguarda
tu sombrilla y mi soga
Entra en la soberbia que me envejece
has conmigo el portal y el anzuelo
canta esta melancolía que oprime el otoño
aunque no sea el suicidio
el pez que borda los espejos
Ven anciana mía
dulce guajira del ocaso
has el nido
después que haya un pozo de fe en ti.